Por: Leopoldo Reyna
Dice el primo de un amigo que en algunas familias es común que la casa esté hecha un chiquero. Ropa sucia revuelta con limpia, clósets llenos de polvo y con mil trebejos donde hay de todo, menos ropa; en la cocina, ni se diga, la estufa impregnada de cochambre, los trastes sucios, los vidrios salpicados. El baño, ¡puafff!, ya se lo imaginarán, sucio, mal oliente y lleno de sarro u hongos.
Dice el primo de un amigo que en algunas familias es común que la casa esté hecha un chiquero. Ropa sucia revuelta con limpia, clósets llenos de polvo y con mil trebejos donde hay de todo, menos ropa; en la cocina, ni se diga, la estufa impregnada de cochambre, los trastes sucios, los vidrios salpicados. El baño, ¡puafff!, ya se lo imaginarán, sucio, mal oliente y lleno de sarro u hongos.